{"id":3143,"date":"2015-10-01T23:25:53","date_gmt":"2015-10-02T02:25:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.misionsolidariaafrica.com\/misionsolidaria\/?p=3143"},"modified":"2015-10-01T23:33:54","modified_gmt":"2015-10-02T02:33:54","slug":"msa-mes-de-las-misiones-mensaje-del-papa-francisco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.misionsolidariaafrica.com\/misionsolidaria\/msa-mes-de-las-misiones-mensaje-del-papa-francisco\/","title":{"rendered":"MSA- Mes de las Misiones. Mensaje del Papa Francisco."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><strong>MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2015<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas: La Jornada Mundial de las Misiones 2015 tiene lugar en el contexto del A\u00f1o de la Vida Consagrada, y recibe de ello un est\u00edmulo para la oraci\u00f3n y la reflexi\u00f3n. De hecho, si todo bautizado est\u00e1 llamado a dar testimonio del Se\u00f1or Jes\u00fas proclamando la fe que ha recibido como un don, esto es particularmente v\u00e1lido para la persona consagrada, porque entre la vida consagrada y la misi\u00f3n subsiste un fuerte v\u00ednculo. El seguimiento de Jes\u00fas, que ha dado lugar a la aparici\u00f3n de la vida consagrada en la Iglesia, responde a la llamada a tomar la cruz e ir tras \u00e9l, a imitar su dedicaci\u00f3n al Padre y sus gestos de servicio y de amor, a perder la vida para encontrarla. Y dado que toda la existencia de Cristo tiene un car\u00e1cter misionero, los hombres y las mujeres que le siguen m\u00e1s de cerca asumen plenamente este mismo car\u00e1cter. La dimensi\u00f3n misionera, al pertenecer a la naturaleza misma de la Iglesia, es tambi\u00e9n intr\u00ednseca a toda forma de vida consagrada, y no puede ser descuidada sin que deje un vac\u00edo que desfigure el carisma. La misi\u00f3n no es proselitismo o mera estrategia; la misi\u00f3n es parte de la \u201cgram\u00e1tica\u201d de la fe, es algo imprescindible para aquellos que escuchan la voz del Esp\u00edritu que susurra \u201cven\u201d y \u201cve\u201d. Qui\u00e9n sigue a Cristo se convierte necesariamente en misionero, y sabe que Jes\u00fas \u00abcamina con \u00e9l, habla con \u00e9l, respira con \u00e9l. Percibe a Jes\u00fas vivo con \u00e9l en medio de la tarea misionera\u00bb (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 266). La misi\u00f3n es una pasi\u00f3n por Jes\u00fas pero, al mismo tiempo, es una pasi\u00f3n por su pueblo. Cuando nos detenemos ante Jes\u00fas crucificado, reconocemos todo su amor que nos dignifica y nos sostiene; y en ese mismo momento percibimos que ese amor, que nace de su coraz\u00f3n traspasado, se extiende a todo el pueblo de Dios y a la humanidad entera. As\u00ed redescubrimos que \u00e9l nos quiere tomar como instrumentos para llegar cada vez m\u00e1s cerca de su pueblo amado (cf. ib\u00edd., 268) y de todos aquellos que lo buscan con coraz\u00f3n sincero. En el mandato de Jes\u00fas: \u201cid\u201d est\u00e1n presentes los escenarios y los desaf\u00edos siempre nuevos de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia. En ella todos est\u00e1n llamados a anunciar el Evangelio a trav\u00e9s del testimonio de la vida; y de forma\u00a0 especial se pide a los consagrados que escuchen la voz del Esp\u00edritu, que los llama a ir a las grandes periferias de la misi\u00f3n, entre las personas a las que a\u00fan no ha llegado el Evangelio. El quincuag\u00e9simo aniversario del Decreto conciliar Ad gentes nos invita a releer y meditar este documento que suscit\u00f3 un fuerte impulso misionero en los Institutos de Vida Consagrada. En las comunidades contemplativas retom\u00f3 luz y elocuencia la figura de santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas, patrona de las misiones, como inspiradora del v\u00ednculo \u00edntimo de la vida contemplativa con la misi\u00f3n. Para muchas congregaciones religiosas de vida activa el anhelo misionero que surgi\u00f3 del Concilio Vaticano II se puso en marcha con una apertura extraordinaria a la misi\u00f3n ad gentes, a menudo acompa\u00f1ada por la acogida de hermanos y hermanas provenientes de tierras y culturas encontradas durante la evangelizaci\u00f3n, por lo que hoy en d\u00eda se puede hablar de una interculturalidad generalizada en la vida consagrada. Precisamente por esta raz\u00f3n, es urgente volver a proponer el ideal de la misi\u00f3n en su centro: Jesucristo, y en su exigencia: la donaci\u00f3n total de s\u00ed mismo a la proclamaci\u00f3n del Evangelio. No puede haber ninguna concesi\u00f3n sobre esto: qui\u00e9n, por la gracia de Dios, recibe la misi\u00f3n, est\u00e1 llamado a vivir la misi\u00f3n. Para estas personas, el anuncio de Cristo, en las diversas periferias del mundo, se convierte en la manera de vivir el seguimiento de \u00e9l y recompensa los muchos esfuerzos\u00a0 y privaciones. Cualquier tendencia a desviarse de esta vocaci\u00f3n, aunque sea acompa\u00f1ada por nobles motivos relacionados con la muchas necesidades pastorales, eclesiales o humanitarias, no est\u00e1 en consonancia con el llamamiento personal del Se\u00f1or al servicio del Evangelio. En los Institutos misioneros los formadores est\u00e1n llamados tanto a indicar clara y honestamente esta perspectiva de vida y de acci\u00f3n como a actuar con autoridad en el discernimiento de las vocaciones misioneras aut\u00e9nticas. Me dirijo especialmente a los j\u00f3venes, que siguen siendo capaces de dar testimonios valientes y de realizar haza\u00f1as generosas a veces contra corriente: no dej\u00e9is que os roben el sue\u00f1o de una misi\u00f3n aut\u00e9ntica, de un seguimiento de Jes\u00fas que implique la donaci\u00f3n total de s\u00ed mismo. En el secreto de vuestra conciencia, preguntaos cu\u00e1l es la raz\u00f3n por la que hab\u00e9is elegido la vida religiosa misionera y medid la disposici\u00f3n a aceptarla por lo que es: un don de amor al servicio del anuncio del Evangelio, recordando que, antes de ser una necesidad para aquellos que no lo conocen, el anuncio del Evangelio es una necesidad para los que aman al Maestro. Hoy, la misi\u00f3n se enfrenta al reto de respetar la necesidad de todos los pueblos de partir de sus propias ra\u00edces y de salvaguardar los valores de las respectivas culturas. Se trata de conocer y respetar otras tradiciones y sistemas filos\u00f3ficos, y reconocer a cada pueblo y cultura el derecho de hacerse ayudar por su propia tradici\u00f3n en la inteligencia del misterio de Dios y en la acogida del Evangelio de Jes\u00fas, que es luz para las culturas y fuerza transformadora de las mismas. Dentro de esta compleja din\u00e1mica, nos preguntamos: \u201c\u00bfQui\u00e9nes son los destinatarios privilegiados del anuncio evang\u00e9lico?\u201d La respuesta es clara y la encontramos en el mismo Evangelio: \u00a0los pobres, los peque\u00f1os, los enfermos, aquellos que a menudo son despreciados y olvidados, aquellos que no tienen como pagarte (cf. Lc 14,13-14). La evangelizaci\u00f3n, dirigida 2 preferentemente a ellos, es signo del Reino que Jes\u00fas ha venido a traer: \u00abExiste un v\u00ednculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. Nunca los dejemos solos\u00bb (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 48). Esto debe estar claro especialmente para las personas que abrazan la vida consagrada misionera: con el voto de pobreza se escoge seguir a Cristo en esta preferencia suya, no ideol\u00f3gicamente, sino como \u00e9l, identific\u00e1ndose con los pobres, viviendo como ellos en la precariedad de la vida cotidiana y en la renuncia de todo poder para convertirse en hermanos y hermanas de los \u00faltimos, llev\u00e1ndoles el testimonio de la alegr\u00eda del Evangelio y la expresi\u00f3n de la caridad de Dios. Para vivir el testimonio cristiano y los signos del amor del Padre entre los peque\u00f1os y los pobres, las personas consagradas est\u00e1n llamadas a promover, en el servicio de la misi\u00f3n, la presencia de los fieles laicos. Ya\u00a0 el Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II afirmaba: \u00abLos laicos cooperan a la obra de evangelizaci\u00f3n de la Iglesia y participan de su misi\u00f3n salv\u00edfica a la vez como testigos y como instrumentos vivos\u00bb (Ad gentes, 41). Es necesario que los misioneros consagrados se abran cada vez con mayor valent\u00eda a aquellos que est\u00e1n dispuestos a colaborar con ellos, aunque sea por un tiempo limitado, para una experiencia sobre el terreno. Son hermanos y hermanas que quieren compartir la vocaci\u00f3n misionera inherente al Bautismo. Las casas y las estructuras de las misiones son lugares naturales para su acogida y su apoyo humano, espiritual y apost\u00f3lico. Las Instituciones y Obras misioneras de la Iglesia est\u00e1n totalmente al servicio de los que no conocen el Evangelio de Jes\u00fas. Para lograr eficazmente este objetivo, estas necesitan los carismas y el compromiso misionero de los consagrados, pero tambi\u00e9n, los consagrados, necesitan una estructura de servicio, expresi\u00f3n de la preocupaci\u00f3n del Obispo de Roma para asegurar la koinon\u00eda, de forma que la colaboraci\u00f3n y la sinergia sean una parte integral del testimonio misionero. Jes\u00fas ha puesto la unidad de los disc\u00edpulos, como condici\u00f3n para que el mundo crea (cf. Jn 17,21). Esta convergencia no equivale a una sumisi\u00f3n jur\u00eddico-organizativa a organizaciones institucionales, o a una mortificaci\u00f3n de la fantas\u00eda del Esp\u00edritu que suscita la diversidad, sino que significa dar m\u00e1s eficacia al mensaje del Evangelio y promover aquella unidad de prop\u00f3sito que es tambi\u00e9n\u00a0 fruto del Esp\u00edritu. La Obra Misionera del Sucesor de Pedro tiene un horizonte apost\u00f3lico universal. Por ello tambi\u00e9n necesita de los m\u00faltiples carismas de la vida consagrada, para abordar al vasto horizonte de la evangelizaci\u00f3n y para poder garantizar una adecuada presencia en las fronteras y territorios alcanzados. Queridos hermanos y hermanas, la pasi\u00f3n del misionero es el Evangelio. San Pablo pod\u00eda afirmar: \u00ab\u00a1Ay de m\u00ed si no anuncio el Evangelio!\u00bb (1 Cor 9,16). El Evangelio es fuente de alegr\u00eda, de liberaci\u00f3n y de salvaci\u00f3n para todos los hombres. La Iglesia es consciente de este don, por lo tanto, no se cansa de proclamar sin cesar a todos \u00ablo que exist\u00eda desde el principio, lo que hemos o\u00eddo, lo que hemos visto con nuestros propios ojos\u00bb (1 Jn 1,1). La misi\u00f3n de los servidores de la Palabra -obispos, sacerdotes, religiosos y laico- es la de poner a todos, sin excepci\u00f3n, en una 3 relaci\u00f3n personal con Cristo. En el inmenso campo de la acci\u00f3n misionera de la Iglesia, todo bautizado est\u00e1 llamado a vivir lo mejor posible su compromiso, seg\u00fan su situaci\u00f3n personal. Una respuesta generosa a esta vocaci\u00f3n universal la pueden ofrecer los consagrados y las consagradas, a trav\u00e9s de una intensa vida de oraci\u00f3n y de uni\u00f3n con el Se\u00f1or y con su sacrificio redentor. Mientras encomiendo a Mar\u00eda, Madre de la Iglesia y modelo misionero, a todos aquellos que, ad gentes o en su propio territorio, en todos los estados de vida cooperan al\u00a0 anuncio del Evangelio, os env\u00edo de todo coraz\u00f3n mi Bendici\u00f3n Apost\u00f3lica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vaticano, 24 de mayo de 2015 Solemnidad de Pentecost\u00e9s,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Francisco<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2015 Queridos hermanos y hermanas: La Jornada Mundial de las Misiones 2015 tiene lugar en el contexto del A\u00f1o de la Vida Consagrada, y recibe de ello un est\u00edmulo para la oraci\u00f3n y la reflexi\u00f3n. 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