{"id":1933,"date":"2013-02-01T17:28:54","date_gmt":"2013-02-01T20:28:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.misionsolidariaafrica.com\/misionsolidaria\/?p=1933"},"modified":"2013-02-01T17:28:54","modified_gmt":"2013-02-01T20:28:54","slug":"msa-mundo-salesiano-carta-a-los-jovenes-de-d-pascual-chavez-superior-general-de-los-salesianos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.misionsolidariaafrica.com\/misionsolidaria\/msa-mundo-salesiano-carta-a-los-jovenes-de-d-pascual-chavez-superior-general-de-los-salesianos\/","title":{"rendered":"MSA- Mundo Salesiano: Carta a los j\u00f3venes de D. Pascual Ch\u00e1vez (superior general de los salesianos)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\"><strong>Id y testimoniad la alegr\u00eda de la fe<\/strong><br \/>\nAprended a ser felices siendo disc\u00edpulos de Cristo y misioneros de los j\u00f3venes<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\"><em><strong>Carta de Don Bosco a los j\u00f3venes del MJS<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Querid\u00edsimos j\u00f3venes,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con esta carta quisiera acercarme a todos y a cada uno de vosotros. Quisiera comunicaros el gran afecto que siento por vosotros y deciros el sue\u00f1o constante que albergo en mi coraz\u00f3n: que pod\u00e1is ser plenamente felices, llevando dentro de vosotros toda la plenitud de la humanidad del Se\u00f1or Jes\u00fas y expresando en vuestra vida una adhesi\u00f3n plena que testimonie los valores del Evangelio. Os escribo en un tiempo en el que se habla mucho de Nueva Evangelizaci\u00f3n. En muchos de nuestros pa\u00edses Dios parece haberse convertido en un desconocido, una persona de la que se puede prescindir. Precisamente por esto, hoy, resuena m\u00e1s fuerte el mandamiento de Jes\u00fas: \u201cId y haced disc\u00edpulos de todos los pueblos\u2026 Mirad que yo estoy con vosotros todos los d\u00edas, hasta el fin del mundo\u201d (Mt 28, 19-20). La misi\u00f3n que Jes\u00fas nos indica es un terreno cargado de desaf\u00edos, pero tambi\u00e9n fecundo de grandes oportunidades. \u00c9sta constituye un providencial anillo de conjunci\u00f3n entre la urgente invitaci\u00f3n que Benedicto XVI ha dirigido a la Iglesia universal para que viva intensamente este a\u00f1o de la fe, y el camino que nuestra familia salesiana ha iniciado hacia el bicentenario de mi nacimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Permitidme que os diga que, tambi\u00e9n entonces, los tiempos eran dif\u00edciles. Valdocco era una verdadera tierra de misi\u00f3n\u2026 Con todo, la viva presencia de Jes\u00fas y de Mar\u00eda en las fatigas del servicio educativo colmaba de alegr\u00eda mi coraz\u00f3n. De aquella tierra de misi\u00f3n, como todos vosotros sab\u00e9is bien, han salido muchos j\u00f3venes misioneros para evangelizar pueblos y tierras lejanas. J\u00f3venes crecidos en el oratorio, que han escrito p\u00e1ginas de historia sublimes, que han dado su vida por la educaci\u00f3n, la promoci\u00f3n humana y la evangelizaci\u00f3n de muchas generaciones de j\u00f3venes. Esta historia de fidelidad y de generosidad, queridos j\u00f3venes, continua hoy con vosotros y es un reto para todos. En este libro faltan las p\u00e1ginas que solo pod\u00e9is escribir vosotros. \u00a1Esta es vuestra hora!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ense\u00f1anza de Jes\u00fas resuena todav\u00eda en nuestros d\u00edas con la misma fuerza: \u201cPreocupaos no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para la vida eterna\u201d (Jn 6, 27). La pregunta formulada por los que le escuchaban, es la misma que resuena dentro de nosotros hoy: \u00bfQu\u00e9 debemos hacer para cumplir y realizar las obras de Dios? Sabemos la respuesta de Jes\u00fas: \u201cEsta es la obra de Dios: que cre\u00e1is en Aquel que \u00e9l ha mandado\u201d (Jn 6, 29). La obra de Dios en vosotros es la de ser disc\u00edpulos que acogen con amor la Palabra de Dios y en ella encuentran a Jesucristo. La vocaci\u00f3n de todo cristiano es ser ap\u00f3stoles que la transmitan alegremente. La fe, de hecho, crece en el momento en el que estamos disponibles para transmitirla a otros. \u00a1Vuestra vocaci\u00f3n es evangelizar, queridos j\u00f3venes!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEvangelizar significa poner en la masa una levadura capaz de cambiar la mentalidad y el coraz\u00f3n de las personas y, a trav\u00e9s de ellas, las estructuras sociales, de tal modo que sean m\u00e1s conformes al dise\u00f1o de Dios. No se trata de una actividad intimista; evangelizar es desencadenar una verdadera revoluci\u00f3n social, la m\u00e1s profunda, la \u00fanica eficaz. Para evangelizar es necesario tener un motivo: estar \u201cenamorados\u201d de Dios, haber hecho experiencia de su amistad y de su intimidad. En este proceso, la atenci\u00f3n se ha de concentrar sobre todo en nuestro coraz\u00f3n. Exactamente all\u00ed donde se forman los pensamientos y las opciones: el coraz\u00f3n debe estar libre de contaminaci\u00f3n. Esto requiere transparencia, capacidad de volver sobre s\u00ed mismos y poner con desnudez, delante del Se\u00f1or, las motivaciones m\u00e1s verdaderas de nuestros comportamientos. La verdad de los gestos reclama la pureza de las motivaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El deseo de comunicar la Buena Noticia nace de la sobreabundancia del coraz\u00f3n de una persona que ha sido alcanzada por Jes\u00fas: una persona profundamente integrada y unificada en torno al \u00fanico amor de Dios. Se trata de un amor \u00fanico porque es central; \u00fanico porque tiene la precedencia sobre todos los dem\u00e1s afectos del coraz\u00f3n. El aut\u00e9ntico\u00a0<em>buscador y testigo de Dios<\/em>\u00a0es puro de coraz\u00f3n. Lo es tambi\u00e9n el que, por encima de cualquier otra cosa y con todas sus fuerzas, busca el Reino de Dios y su justicia. Recordando mi vida, os debo decir que desde que era joven solo le ped\u00ed al Se\u00f1or una cosa:\u00a0<em>Da mihi animas!<\/em>\u00a0\u00a1Conc\u00e9deme el trabajar por Ti, por la salvaci\u00f3n de los j\u00f3venes!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes, pues, de que el Evangelio ocupe vuestra mente y sea causa de vuestros cansancios, deber\u00e1 ser acogido en vuestra vida y deber\u00e1 ser la fuente de vuestra alegr\u00eda. Jes\u00fas no conf\u00eda su Evangelio a quien no le ha dado su propia vida. Solo los disc\u00edpulos aut\u00e9nticos pueden ser ap\u00f3stoles cre\u00edbles. El mundo juvenil, lo sab\u00e9is bien, es tierra de misi\u00f3n exigente. Salid, pues, de vuestro min\u00fasculo, angosto y asfixiante cascar\u00f3n. Entrad en el vasto mundo de Dios. \u00c9l os abre de par en par las puertas de una gran misi\u00f3n, para que pod\u00e1is salir de vosotros mismos y encontrar grandes espacios, para que pod\u00e1is caminar hacia nuevos horizontes, aquellos para los que hab\u00e9is sido pensados y so\u00f1ados por Dios. Estos horizontes no est\u00e1n necesariamente lejos de vosotros. Dios os llama, sobre todo, a traducir y a encarnar vuestra fe en lo ordinario, en la cotidianidad que, si no fuera iluminada por la luz de la resurrecci\u00f3n, ser\u00eda capaz de triturar el coraz\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos j\u00f3venes, lo sab\u00e9is muy bien, no \u201chabitan el propio coraz\u00f3n\u201d, viven \u201cdistra\u00eddamente\u201d. Son atra\u00eddos por mil cosas; se encaminan a trav\u00e9s de mil senderos y, sobre todo, son tiranizados y esclavizados por mil servidumbres. Habitan \u201cen otra parte\u201d; por todas partes, pero no en el coraz\u00f3n, con la consecuencia de impedir el encuentro con Dios que se realiza, sin embargo, en este lugar tan valioso, tan secreto: el coraz\u00f3n. En el coraz\u00f3n de cada persona, de hecho, existe una herida, un dolor grande que reclama ser escuchado, comprendido, sanado. Por eso Jes\u00fas tiene tanta necesidad, tambi\u00e9n hoy, de disc\u00edpulos capaces de escuchar el coraz\u00f3n de la gente, especialmente de los j\u00f3venes. Disc\u00edpulos capaces de comprender, en medio de sus alegr\u00edas y sus miedos, una necesidad, no siempre expresada, de acercarse a \u00e9l y de encontrarlo. Solo el disc\u00edpulo que tiene una relaci\u00f3n profunda con el Se\u00f1or Jes\u00fas puede acoger, entre quienes lo buscan, a quien desea de verdad compartir su experiencia de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El disc\u00edpulo que sigue a Jes\u00fas est\u00e1 llamado a facilitar el encuentro con \u00c9l de los que quieren verlo, conocerlo, amarlo. Esta es una misi\u00f3n delicada y maravillosa; y si no lo hac\u00e9is vosotros, queridos j\u00f3venes. \u00bfqui\u00e9n presentar\u00e1 a Jes\u00fas los sue\u00f1os y las necesidades de vuestros compa\u00f1eros, de vuestros amigos? \u00bfQui\u00e9n les har\u00e1 ver a Jes\u00fas? Os toca a vosotros indicar a vuestros amigos que Jes\u00fas es la luz que ilumina de sentido su b\u00fasqueda, que es el camino que les conduce al coraz\u00f3n del Padre, que es la verdad que pone fuego en el coraz\u00f3n para vivir la vida con pasi\u00f3n. Vosotros sois el fuego de un nuevo Pentecost\u00e9s, que quema y contagia a muchos de vuestros amigos. Juntos pod\u00e9is luchar por la libertad all\u00ed donde falta, por la paz all\u00ed donde est\u00e1 amenazada, por la justicia all\u00ed donde es pisoteada, por la solidaridad all\u00ed donde es m\u00e1s necesaria. Vosotros pod\u00e9is ser la conciencia cr\u00edtica de la sociedad en la que viv\u00eds. Levantaos pues, salid del cen\u00e1culo y marchad, porque el mundo os necesita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero recordad siempre que solo Cristo es capaz de curar y cicatrizar las laceraciones profundas y sufrientes del coraz\u00f3n de los j\u00f3venes. As\u00ed que, para que este encuentro resulte fecundo, se tiene que aceptar hacer un particular camino: es necesario pasar de\u00a0 la admiraci\u00f3n al conocimiento, y del conocimiento a la intimidad; de la intimidad al enamoramiento; del enamoramiento al seguimiento y a la imitaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El encuentro inicial se transforma, finalmente, en un verdadero encuentro cuando Jes\u00fas \u201cse deja ver\u201d y su Palabra desnuda el coraz\u00f3n del hombre liber\u00e1ndolo de percepciones enmascaradas y falseadas de Dios, de una visi\u00f3n incorrecta de s\u00ed mismos, de los dem\u00e1s, de los acontecimientos. Y es esto lo que les pas\u00f3 a los disc\u00edpulos de Ema\u00fas (Lc 24, 13-35). Caminaban con el rostro triste y el coraz\u00f3n decepcionado porque hab\u00edan vivido junto a Jes\u00fas y la convivencia hab\u00eda despertado en ellos las mejores esperanzas. En cambio, su muerte en cruz hab\u00eda sepultado todas las expectativas y su fe. A lo largo del camino, Jes\u00fas se hace compa\u00f1ero de viaje compartiendo tristezas y amarguras y, al mismo tiempo, desvel\u00e1ndoles el sentido de lo sucedido releyendo con ellos la Escritura. Acomoda su paso a una paciente y sufrida b\u00fasqueda, abri\u00e9ndoles gradualmente los ojos de su mente y de su coraz\u00f3n a la inteligencia de su misterio, de la historia y del mundo. Su b\u00fasqueda es sincera, pero sus ojos para contemplar el Resucitado solo se abren cuando \u00c9l repite el gesto que mejor lo identifica:\u00a0<em>\u201cpartir el pan\u201d<\/em>. Tal descubrimiento es fruto de su b\u00fasqueda, pero habr\u00eda sido imposible sin la explicaci\u00f3n de la escritura y el haberles ofrecido un signo por parte de Jes\u00fas. Sobre todo es un don: ellos\u00a0<em>\u201clo reconocieron\u201d<\/em>\u00a0porque Jes\u00fas\u00a0<em>\u201cse hizo reconocer\u201d<\/em>. El reconocer a Jes\u00fas en el invitado es el momento culminante del encuentro, pero no es el \u00faltimo. Hay un paso posterior que manifiesta la fecundidad del encuentro personal con Jes\u00fas, el que les lleva de la comuni\u00f3n a la misi\u00f3n, de la experiencia personal \u2013\u00a0<em>\u201cnos ard\u00eda el coraz\u00f3n\u201d \u2013<\/em><em>\u00a0<\/em>al testimonio \u2013\u00a0<em>\u201cvolvieron a Jerusal\u00e9n donde encontraron a los Once reunidos\u201d.<\/em><em>\u00a0<\/em>Los disc\u00edpulos vuelven al lugar donde se desarrollaba habitualmente sus vidas, pero con ojos nuevos y un coraz\u00f3n renovado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tampoco vosotros, mis queridos j\u00f3venes, pod\u00e9is vivir vuestra de fe de forma solitaria. Nuestra salvaci\u00f3n est\u00e1 fuera de nosotros mismos; no la encontramos en la ciencia o en la econom\u00eda o en la pol\u00edtica, sino solo en Jesucristo muerto y resucitado por nosotros. Volved, pues, con ojos nuevos y coraz\u00f3n nuevo al lugar donde Jes\u00fas, hoy, se hace presente y habita: la Iglesia. Encontrad a la comunidad de los creyentes, los que confiesan a Jes\u00fas como su Se\u00f1or, la familia de sus disc\u00edpulos, de los que comparten con \u00c9l la vida y la misi\u00f3n. Queridos j\u00f3venes, puede que muchas cosas de la Iglesia \u2013 en el contexto humano \u2013 os decepcionen. Puede incluso darse que os sint\u00e1is incomprendidos, no tomados en serio. Es verdad; la Iglesia a veces nos decepciona, a veces nos turba, pero siempre nos fascina, porque es una realidad cuyos confines pasan por dentro de nosotros, porque es el abrazo de una madre a cada uno, el lugar visible de nuestra identidad, la zona de encuentro con el Dios de Jesucristo y con los hombres, a los que sentimos como nuestros hermanos y hermanas.\u00a0 Escuchad, pues, las palabras de un padre que ha sufrido, pero ha amado siempre a la Iglesia: no, queridos j\u00f3venes; \u00a1no os separ\u00e9is de la Iglesia! \u00a0Ninguna realidad es tan rica de esperanza, de compasi\u00f3n, de amor. La Iglesia no envejece jam\u00e1s: su juventud es eterna. Es la continuaci\u00f3n, la prolongaci\u00f3n, la presencia actual de Cristo; el lugar donde \u00c9l dispensa la gracia, le verdad y la vida en el Esp\u00edritu. Os parte el pan de la Palabra y os ofrece los valiosos dones de los sacramentos, en especial la reconciliaci\u00f3n y la Eucarist\u00eda. Sin la experiencia que se vive en ellos, el conocimiento de Jes\u00fas resulta inadecuado y escaso. Ellos son la memoria verdadera de Jes\u00fas: de lo que \u00c9l cumpli\u00f3 y obra hoy todav\u00eda por nosotros, de lo que significa para nuestra vida. En la Reconciliaci\u00f3n experimentamos la bondad de Dios que es el manantial de nuestra libertad interior y reconstruye y perfecciona el tejido de nuestra vida: se abren los ojos a una nueva creaci\u00f3n y vemos lo que podemos llegar a ser seg\u00fan el proyecto y el anhelo de Dios. Es el sacramento de nuestro futuro, mucho m\u00e1s que del de nuestro pasado de pecadores. En la Eucarist\u00eda, que la comunidad cristiana celebra cada d\u00eda, se prepara una doble mesa, donde el creyente reafirma la propia vida y se nutre del \u00danico Se\u00f1or que es Palabra y Cuerpo partido. En la Escritura y en la Eucarist\u00eda, la Iglesia reconoce, acoge y asimila el Cuerpo del Se\u00f1or y se edifica ella misma como tal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A estos dones que se os ofrecen como gracia en la Iglesia hay que unir una actitud constante de contemplaci\u00f3n y de oraci\u00f3n. La contemplaci\u00f3n, que se hace oraci\u00f3n, es permanecer abiertos a toda la plenitud que el Padre quiere infundir en vuestros corazones, a trav\u00e9s de su Esp\u00edritu Santo. Para vosotros hoy, evangelizadores y educadores de los j\u00f3venes del tercer milenio, la Palabra proclamada y compartida, contemplada en la oraci\u00f3n, es indispensable para crecer en la fe. Fe que ha de hacerse escucha del grito de los pobres, de los abandonados, de los excluidos, y traducirse en gestos de caridad concreta que hagan visible a Dios, a su Amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este amor, recibido gratuitamente, es donde se fundamenta la urgencia de evangelizar. Solo de un gran amor puede brotar una gran pasi\u00f3n por la salvaci\u00f3n de los dem\u00e1s y la alegr\u00eda de compartir la plenitud de una vida enraizada en Jes\u00fas. El que ha encontrado al Se\u00f1or no puede quedarse en silencio. Lo debe proclamar. Quedarse callados significar\u00eda matarlo una segunda vez. Id pues, queridos j\u00f3venes disc\u00edpulos de Cristo, y mostrad al mundo que la fe lleva a una felicidad y a una alegr\u00eda verdadera, plena, duradera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Bicentenario de mi nacimiento, quiero renacer con vosotros para continuar haciendo de los j\u00f3venes la raz\u00f3n de mi vida, la valiosa heredad que me ha tocado en suerte, mi misi\u00f3n. Con vosotros quiero amarlos con el mismo amor que podemos experimentar en el coraz\u00f3n del Buen Pastor. Esto es posible, incluso si las condiciones sociales y culturales han cambiado. Como es mi costumbre, no utilizar\u00e9 formas abstractas, te\u00f3ricas o ideol\u00f3gicas; sino que acudir\u00e9 a la pedagog\u00eda de la bondad que pone la educaci\u00f3n en un incesante proceso de adaptaci\u00f3n, de conversi\u00f3n humana, espiritual, pastoral, sabiendo acoger todos los cambios pero llev\u00e1ndolos hasta las razones m\u00e1s verdaderas y profundas del crecimiento humano y de la maduraci\u00f3n cristiana. Estoy cada vez m\u00e1s convencido de que la educaci\u00f3n es una cosa del coraz\u00f3n, o mejor, que el coraz\u00f3n debe ser educado, porque en el amor se juegan la vida los j\u00f3venes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o de la fe, quiero estar con vosotros en esta estupenda misi\u00f3n que implica a toda la Iglesia. A cada uno de vosotros os digo las mismas palabras que repet\u00ed a mis j\u00f3venes de Valdocco:\u00a0<em>\u201cUno solo es mi deseo: veros felices en el tiempo y en la eternidad\u201d.<\/em><em>\u00a0<\/em>\u00a0Para que se\u00e1is felices y la Buena Noticia de la salvaci\u00f3n sea acogida por todos,\u00a0<em>buscad el haceros amar.<\/em><em>\u00a0<\/em>Para que t\u00fa, joven creyente y misionero de Cristo puedas ser feliz, considerado cre\u00edble y con autoridad,\u00a0<em>\u00a1Busca hacerte amar!<\/em>\u00a0Juntos, para los j\u00f3venes, seremos humildes y valientes anunciadores del Evangelio, por la fe y con amor. As\u00ed os sue\u00f1o, queridos amigos: \u201cj\u00f3venes para los j\u00f3venes\u201d, compa\u00f1eros de Jes\u00fas y testigos suyos, llenos de entusiasmo por todo lo que es la vida, pero profundamente enraizados en la vida del Se\u00f1or Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conf\u00edo con todo mi coraz\u00f3n estas palabras, como don del Bicentenario, a Mar\u00eda, la Madre de Jes\u00fas. A Ella, que\u00a0<em>\u201cha cre\u00eddo que las palabras del Se\u00f1or se cumplir\u00edan\u201d<\/em><em>\u00a0<\/em>(Lc 1, 45), y se ha entregado a s\u00ed misma a Dios, por amor al Hijo y a los hijos. Mar\u00eda, inspiradora y sostenedora de nuestra Familia, despierte el coraz\u00f3n filial que duerme en cada hombre, el hombre nuevo, el pueblo nuevo, la Iglesia. Queridos j\u00f3venes, Mar\u00eda Inmaculada Auxiliadora os d\u00e9 el sentido vivo de Cristo, un gran amor apost\u00f3lico para comunicar las riquezas de su ministerio, la inteligencia creativa y la competencia pedag\u00f3gica para educar a vuestros amigos en la fe de Cristo. Este ser\u00e1, para vosotros, el modo de responder a los desaf\u00edos de la Nueva Evangelizaci\u00f3n. Mar\u00eda, la Madre de Jes\u00fas, nuestra querida Madre, interceda para que nuestro testimonio de creyentes y educadores sea siempre cre\u00edble.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Os bendigo, os doy cita para la Jornada Mundial de la Juventud en R\u00edo de Janeiro, a mitad de julio; y os saludo abraz\u00e1ndoos a todos con el afecto de padre, de hermano y de amigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Valdocco, 31 Enero 2013<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Id y testimoniad la alegr\u00eda de la fe Aprended a ser felices siendo disc\u00edpulos de Cristo y misioneros de los j\u00f3venes Carta de Don Bosco a los j\u00f3venes del MJS Querid\u00edsimos j\u00f3venes, Con esta carta quisiera acercarme a todos y a cada uno de vosotros. 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