{"id":1316,"date":"2012-10-07T01:00:06","date_gmt":"2012-10-07T04:00:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.misionsolidariaafrica.com\/misionsolidaria\/?p=1316"},"modified":"2012-10-07T01:03:11","modified_gmt":"2012-10-07T04:03:11","slug":"21-de-octubre-jornada-mundial-de-las-misiones-2012","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.misionsolidariaafrica.com\/misionsolidaria\/21-de-octubre-jornada-mundial-de-las-misiones-2012\/","title":{"rendered":"21 de Octubre, Jornada Mundial de las Misiones, 2012."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI PARA LA JORNADA MISIONERA MUNDIAL 2012<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLlamados a hacer resplandecer la Palabra de verdad\u201d<br \/>\n(Carta apost\u00f3lica Porta fidei, n. 6)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Queridos hermanos y hermanas:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La celebraci\u00f3n de la Jornada Misionera Mundial de este a\u00f1o adquiere un significado especial. La celebraci\u00f3n del 50 aniversario del comienzo del Concilio Vaticano II, la apertura del A\u00f1o de la Fe y el S\u00ednodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelizaci\u00f3n, contribuyen a reafirmar la voluntad de la Iglesia de comprometerse con m\u00e1s valor y celo en la misi\u00f3n ad gentes, para que el Evangelio llegue hasta los confines de la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, con la participaci\u00f3n de tantos obispos de todos los rincones de la tierra, fue un signo brillante de la universalidad de la Iglesia, reuniendo por primera vez a tantos Padres Conciliares procedentes de Asia, \u00c1frica, Latinoam\u00e9rica y Ocean\u00eda. Obispos misioneros y obispos aut\u00f3ctonos, pastores de comunidades dispersas entre poblaciones no cristianas, que han llevado a las sesiones del Concilio la imagen de una Iglesia presente en todos los continentes, y que eran int\u00e9rpretes de las complejas realidades del entonces llamado \u201cTercer Mundo\u201d. Ricos de una experiencia que ten\u00edan por ser pastores de Iglesias j\u00f3venes y en v\u00edas de formaci\u00f3n, animados por la pasi\u00f3n de la difusi\u00f3n del Reino de Dios, ellos contribuyeron significativamente a reafirmar la necesidad y la urgencia de la evangelizaci\u00f3n ad gentes, y de esta manera llevar al centro de la eclesiolog\u00eda la naturaleza misionera de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Eclesiolog\u00eda misionera<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy esta visi\u00f3n no ha disminuido, sino que por el contrario, ha experimentado una fruct\u00edfera reflexi\u00f3n teol\u00f3gica y pastoral, a la vez que vuelve con renovada urgencia, ya que ha aumentado enormemente el n\u00famero de aquellos que a\u00fan no conocen a Cristo: \u201cLos hombres que esperan a Cristo son todav\u00eda un n\u00famero inmenso\u201d, coment\u00f3 el beato Juan Pablo II en su enc\u00edclica Redemptoris missio sobre la validez del mandato misionero, y agregaba: \u201cNo podemos permanecer tranquilos, pensando en los millones de hermanos y hermanas, redimidos tambi\u00e9n por la Sangre de Cristo, que viven sin conocer el amor de Dios\u201d (n. 86). En la proclamaci\u00f3n del A\u00f1o de la Fe, tambi\u00e9n yo he dicho que Cristo \u201choy como ayer, nos env\u00eda por los caminos del mundo para proclamar su Evangelio a todos los pueblos de la tierra\u201d (Carta apost\u00f3lica Porta fidei, 7); una proclamaci\u00f3n que, como afirm\u00f3 tambi\u00e9n el Siervo de Dios Pablo VI en su Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii nuntiandi, \u201cno constituye para la Iglesia algo de orden facultativo: est\u00e1 de por medio el deber que le incumbe, por mandato del Se\u00f1or, con vista a que los hombres crean y se salven. S\u00ed, este mensaje es necesario. Es \u00fanico. De ning\u00fan modo podr\u00eda ser reemplazado\u201d (n. 5). Necesitamos por tanto retomar el mismo fervor apost\u00f3lico de las primeras comunidades cristianas que, peque\u00f1as e indefensas, fueron capaces de difundir el Evangelio en todo el mundo entonces conocido mediante su anuncio y testimonio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, no sorprende que el Concilio Vaticano II y el Magisterio posterior de la Iglesia insistan de modo especial en el mandamiento misionero que Cristo ha confiado a sus disc\u00edpulos y que debe ser un compromiso de todo el Pueblo de Dios, Obispos, sacerdotes, di\u00e1conos, religiosos, religiosas y laicos. El encargo de anunciar el Evangelio en todas las partes de la tierra pertenece principalmente a los Obispos, primeros responsables de la evangelizaci\u00f3n del mundo, ya sea como miembros del colegio episcopal, o como pastores de las iglesias particulares. Ellos, efectivamente, \u201chan sido consagrados no s\u00f3lo para una di\u00f3cesis, sino para la salvaci\u00f3n de todo el mundo\u201d (Juan Pablo II, Carta enc\u00edclica Redemptoris missio, 63), \u201cmensajeros de la fe, que llevan nuevos disc\u00edpulos a Cristo\u201d (Ad gentes, 20) y hacen \u201cvisible el esp\u00edritu y el celo misionero del Pueblo de Dios, para que toda la di\u00f3cesis se haga misionera\u201d (ib\u00edd., 38).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>La prioridad de evangelizar<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para un Pastor, pues, el mandato de predicar el Evangelio no se agota en la atenci\u00f3n por la parte del Pueblo de Dios que se le ha confiado a su cuidado pastoral, o en el env\u00edo de alg\u00fan sacerdote, laico o laica Fidei donum. Debe implicar todas las actividades de la iglesia local, todos sus sectores y, en resumidas cuentas, todo su ser y su trabajo. El Concilio Vaticano II lo ha indicado con claridad y el Magisterio posterior lo ha reiterado con vigor. Esto implica adecuar constantemente estilos de vida, planes pastorales y organizaciones diocesanas a esta dimensi\u00f3n fundamental de ser Iglesia, especialmente en nuestro mundo que cambia de continuo. Y esto vale tambi\u00e9n tanto para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost\u00f3licas, como para los Movimientos eclesiales: todos los componentes del gran mosaico de la Iglesia deben sentirse fuertemente interpelados por el mandamiento del Se\u00f1or de predicar el Evangelio, de modo que Cristo sea anunciado por todas partes. Nosotros los Pastores, los religiosos, las religiosas y todos los fieles en Cristo, debemos seguir las huellas del ap\u00f3stol Pablo, quien, \u201cprisionero de Cristo para los gentiles\u201d (Ef 3,1), ha trabajado, sufrido y luchado para llevar el Evangelio entre los paganos (Col 1,24-29), sin ahorrar energ\u00edas, tiempo y medios para dar a conocer el Mensaje de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n hoy, la misi\u00f3n ad gentes debe ser el horizonte constante y el paradigma en todas las actividades eclesiales, porque la misma identidad de la Iglesia est\u00e1 constituida por la fe en el misterio de Dios, que se ha revelado en Cristo para traernos la salvaci\u00f3n, y por la misi\u00f3n de testimoniarlo y anunciarlo al mundo, hasta que \u00c9l vuelva. Como Pablo, debemos dirigirnos hacia los que est\u00e1n lejos, aquellos que no conocen todav\u00eda a Cristo y no han experimentado a\u00fan la paternidad de Dios, con la conciencia de que \u201cla cooperaci\u00f3n misionera se debe ampliar hoy con nuevas formas para incluir no s\u00f3lo la ayuda econ\u00f3mica, sino tambi\u00e9n la participaci\u00f3n directa en la evangelizaci\u00f3n\u201d (Juan Pablo II, Carta enc\u00edclica Redemptoris missio, 82). La celebraci\u00f3n del A\u00f1o de la Fe y el S\u00ednodo de los Obispos sobre la nueva evangelizaci\u00f3n ser\u00e1n ocasiones propicias para un nuevo impulso de la cooperaci\u00f3n misionera, sobre todo en esta segunda dimensi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>La fe y el anuncio<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El af\u00e1n de predicar a Cristo nos lleva a leer la historia para escudri\u00f1ar los problemas, las aspiraciones y las esperanzas de la humanidad, que Cristo debe curar, purificar y llenar de su presencia. En efecto, su mensaje es siempre actual, se introduce en el coraz\u00f3n de la historia y es capaz de dar una respuesta a las inquietudes m\u00e1s profundas de cada ser humano. Por eso la Iglesia debe ser consciente, en todas sus partes, de que \u201cel inmenso horizonte de la misi\u00f3n de la Iglesia, la complejidad de la situaci\u00f3n actual, requieren hoy nuevas formas para poder comunicar eficazmente la Palabra de Dios\u201d (Benedicto XVI, Exhort. apost\u00f3lica postsinodal Verbum Domini, 97). Esto exige, ante todo, una renovada adhesi\u00f3n de fe personal y comunitaria en el Evangelio de Jesucristo, \u201cen un momento de cambio profundo como el que la humanidad est\u00e1 viviendo\u201d (Carta apost\u00f3lica Porta fidei, 8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, uno de los obst\u00e1culos para el impulso de la evangelizaci\u00f3n es la crisis de fe, no s\u00f3lo en el mundo occidental, sino en la mayor\u00eda de la humanidad que, no obstante, tiene hambre y sed de Dios y debe ser invitada y conducida al pan de vida y al agua viva, como la samaritana que llega al pozo de Jacob y conversa con Cristo. Como relata el evangelista Juan, la historia de esta mujer es particularmente significativa (cf. Jn 4,1-30): encuentra a Jes\u00fas que le pide de beber, luego le habla de una agua nueva, capaz de saciar la sed para siempre. La mujer al principio no entiende, se queda en el nivel material, pero el Se\u00f1or la gu\u00eda lentamente a emprender un camino de fe que la lleva a reconocerlo como el Mes\u00edas. A este respecto, dice san Agust\u00edn: \u201cdespu\u00e9s de haber acogido en el coraz\u00f3n a Cristo Se\u00f1or, \u00bfqu\u00e9 otra cosa hubiera podido hacer [esta mujer] si no dejar el c\u00e1ntaro y correr a anunciar la buena noticia?\u201d (In Ioannis Ev., 15,30). El encuentro con Cristo como Persona viva, que colma la sed del coraz\u00f3n, no puede dejar de llevar al deseo de compartir con otros el gozo de esta presencia y de hacerla conocer, para que todos la puedan experimentar. Es necesario renovar el entusiasmo de comunicar la fe para promover una nueva evangelizaci\u00f3n de las comunidades y de los pa\u00edses de antigua tradici\u00f3n cristiana, que est\u00e1n perdiendo la referencia de Dios, de forma que se pueda redescubrir la alegr\u00eda de creer. La preocupaci\u00f3n de evangelizar nunca debe quedar al margen de la actividad eclesial y de la vida personal del cristiano, sino que ha de caracterizarla de manera destacada, consciente de ser destinatario y, al mismo tiempo, misionero del Evangelio. El punto central del anuncio sigue siendo el mismo: el Kerigma de Cristo muerto y resucitado para la salvaci\u00f3n del mundo, el Kerigma del amor de Dios, absoluto y total para cada hombre y para cada mujer, que culmina en el env\u00edo del Hijo eterno y unig\u00e9nito, el Se\u00f1or Jes\u00fas, quien no rehus\u00f3 compartir la pobreza de nuestra naturaleza humana, am\u00e1ndola y rescat\u00e1ndola del pecado y de la muerte mediante el ofrecimiento de s\u00ed mismo en la cruz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este designio de amor realizado en Cristo, la fe en Dios es ante todo un don y un misterio que hemos de acoger en el coraz\u00f3n y en la vida, y del cu\u00e1l debemos estar siempre agradecidos al Se\u00f1or. Pero la fe es un don que se nos dado para ser compartido; es un talento recibido para que d\u00e9 fruto; es una luz que no debe quedar escondida, sino iluminar toda la casa. Es el don m\u00e1s importante que se nos ha dado en nuestra existencia y que no podemos guardarnos para nosotros mismos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El anuncio se transforma en caridad<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Ay de m\u00ed si no evangelizase!, dice el ap\u00f3stol Pablo (1 Co 9,16). Estas palabras resuenan con fuerza para cada cristiano y para cada comunidad cristiana en todos los continentes. Tambi\u00e9n en las Iglesias en los territorios de misi\u00f3n, iglesias en su mayor\u00eda j\u00f3venes, frecuentemente de reciente creaci\u00f3n, el car\u00e1cter misionero se ha hecho una dimensi\u00f3n connatural, incluso cuando ellas mismas a\u00fan necesitan misioneros. Muchos sacerdotes, religiosos y religiosas de todas partes del mundo, numerosos laicos y hasta familias enteras dejan sus pa\u00edses, sus comunidades locales y se van a otras iglesias para testimoniar y anunciar el Nombre de Cristo, en el cual la humanidad encuentra la salvaci\u00f3n. Se trata de una expresi\u00f3n de profunda comuni\u00f3n, de un compartir y de una caridad entre las Iglesias, para que cada hombre pueda escuchar o volver a escuchar el anuncio que cura y, as\u00ed, acercarse a los Sacramentos, fuente de la verdadera vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Junto a este grande signo de fe que se transforma en caridad, recuerdo y agradezco a las Obras Misionales Pontificias, instrumento de cooperaci\u00f3n en la misi\u00f3n universal de la Iglesia en el mundo. Por medio de sus actividades, el anuncio del Evangelio se convierte en una intervenci\u00f3n de ayuda al pr\u00f3jimo, de justicia para los m\u00e1s pobres, de posibilidad de instrucci\u00f3n en los pueblos m\u00e1s rec\u00f3nditos, de asistencia m\u00e9dica en lugares remotos, de superaci\u00f3n de la miseria, de rehabilitaci\u00f3n de los marginados, de apoyo al desarrollo de los pueblos, de superaci\u00f3n de las divisiones \u00e9tnicas, de respeto por la vida en cada una de sus etapas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas, invoco la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo sobre la obra de la evangelizaci\u00f3n ad gentes, y en particular sobre quienes trabajan en ella, para que la gracia de Dios la haga caminar m\u00e1s decididamente en la historia del mundo. Con el Beato John Henry Newman, quisiera implorar: \u201cAcompa\u00f1a, oh Se\u00f1or, a tus misioneros en las tierras por evangelizar; pon las palabras justas en sus labios, haz fruct\u00edfero su trabajo\u201d. Que la Virgen Mar\u00eda, Madre de la Iglesia y Estrella de la Evangelizaci\u00f3n, acompa\u00f1e a todos los misioneros del Evangelio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vaticano, 6 de enero de 2012, Solemnidad de la Epifan\u00eda del Se\u00f1or<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI PARA LA JORNADA MISIONERA MUNDIAL 2012 \u201cLlamados a hacer resplandecer la Palabra de verdad\u201d (Carta apost\u00f3lica Porta fidei, n. 6) Queridos hermanos y hermanas: La celebraci\u00f3n de la Jornada Misionera Mundial de este a\u00f1o adquiere un significado especial. 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