La situación de inestabilidad en Siria no muestra signos de mejoría, más bien parecen ampliarse los lugares donde se libra esta guerra. Alepo, que hasta hace pocas semanas era una de las ciudades más tranquilas del país, se ha convertido en uno de los principales escenarios de batalla.
La ciudad, limítrofe con Turquía, se ha convertido en el lugar estratégico de un vasto tráfico de armas del que toman ventaja los rebeldes contrarios al régimen de Al-Assad. Se cree que los tuneles subterráneos de la ciudad son el refugio de grandísimos arsenales. La gran disponibilidad de armas, unida a la imposibilidad de mantener el control del orden público, está provocando un crecimiento de la delincuencia. Los secuestros de empresarios y de personas con dinero están a la orden del día y cada día más surge en la cabeza del pueblo sirio la posibilidad de abandonar el país.
Las verdaderas batallas armadas, que hasta hace diez días sólo sucedìan en lugares aislados de Alepo, ahora se han difundido por todos los barrios. Como consecuencia, la mayor parte de las personas no salen de casa, las numerosas fabricas de la zona se han detenido y los efectos de la inestabilidad comienzan a hacerse sentir sobre la población civil: las comunicaciones son deficientes, Internet está caido, las líneas telefónicas no funcionan bien y el precio de la gasolina se ha quintuplicado
Las actividades pastorales que muchos religiosos llevaban adelante hasta hace pocos días se han reducido y sólo quedan a la libre iniciativa de pocos sacerdotes que actúan con autonomía; el clima de guerra y los riesgos continuos que ocasionan los traslados no permiten desarrollar una actividad articulada.
Entre los rebeldes, además, se nota la presencia de numerosos extranjeros, muchos provenientes de Libia, Afganistán, Egipto…; la acogida de refugiados puede convertirse en un riesgo, dado que el ejercito persigue los guerrilleros y sus simpatizantes en todas partes.
Los líderes de la comunidad cristiana en Siria, mientras tanto, renuevan la invitación a todos los cristianos a no abrazar las armas y a no tomar parte enla confrontación.






